Ruedas de maletas
Otra vez…una y otra vez aquel ruido…todos los días aquel traqueteo de las ruedas de las maletas, todos los días aquella sensación tan desagradable de sentirse en un hotel en lugar de su casa, gente que llegaba y gente que partía, odiaba ese ruido y porque no decirlo, odiaba a todos los que habíanpropiciado esa situación que iba a poner su vida patas arriba.
Lucas es esa clase de persona que está pero no está, no hace ruido, respeta a sus vecinos, saluda cuando los encuentra con una sonrisa, es amable con los niños, en una palabra una buena persona. No molesta pero tampoco quiere ser molestado, como es lógico.Vive en esa casa hace muchos años, es una urbanización tranquila, llena de ruidos de niños, ruidos familiares que le hacen sentirse acompañado, lleva una vida tranquila y se podría decir que feliz, a su edad,ya jubilado, es feliz con pocas cosas, sus lecturas, paseos, cine y algunas pocas y escogidas amistades, sin olvidar hijos y nietos que llenan su vida aunque no vivan con él. No vive esperando la muerte pero si sabe que por lógica está más cerca que lejos. Solo quiere que su paz y tranquilidad dure hasta el final de sus días.
Pero no va a ser así desgraciadamente. Su vida va a cambiar mucho y no para bien. Y porque? Por algo tan simple como ese traqueteo de maletas.
Cuando se jubiló pensó que era el momento de dejar la ciudad, sus hijos volaron, su mujer murió y él eligió vivir en ese pueblo junto al mar que tanto le gustaba, pensó que era una buena decisión, y lo fue durante años. Ahí había vivido viendo a sus nietos hacerse mayores y ahí recibió con alegría a su última nieta y ahí también esperaba recibir al bebé que viene en camino.
No será así. Llegaron las maletas y con ellas la expulsión de muchos vecinos a los que no se les va a renovar el contrato de alquiler. Ya no se oyen las voces de los niños que juegan, ni el murmullo de voces en idioma castellano, ahora ya predomina el parloteo en idiomas diversos y muchos irreconocibles, ya Lucas no se encuentra en el ascensor al vecino con su
perrito que le saludaba tan amable, no, ahora son caras desconocidas que ni siquiera saludan.
No sabe donde irá a vivir, no es fácil, los precios son demasiado altos y viviendas en oferta muy pocas. Lucas no es cobarde, nunca lo fue, siempre plantó cara a los problemas, y siempre los resolvió. El hecho de haber sido un niño de la posguerra lo había preparado para la lucha de la vida. Ahora que disfrutaba de un merecido descanso, que pensaba que ya no le quedaban muchos problemas que resolver y si lo hubieran estarían a su nivel, ahora siente que no podrá con este. Que es demasiado para él. Ya no.
Lucas tiene sobrados motivos para odiar el ruido de las maletas y como no, a los que han permitido que su vida y la de muchas familias sea puesta patas arriba.


Comentarios
Me ha gustado, mucho
Saludos